EL CICLO DE LA HIGUERA

Ha sido un enorme placer compartir esta jornada con cada uno de los que vieron el proceso de mi trabajo.

El arte, la fe, el amor y la esperanza son acontecimientos diarios en mi vida, que me ayudan a trazar una línea entre el entendimiento racional y la intuición. Gracias por tener sus puertas siempre abiertas para recibirme con todas mis preguntas y sueños, que hoy puedo celebrar con cada colaborador, amigo, hermano, familia, mis padres y ministros quienes depositaron en mí su amor y amistad.

Joel y Daniel, son los pilares de roca que, en silencio, sostienen mi alma, mi espíritu y mi cuerpo cada día, brindándome la oportunidad de darle gracias a Dios al despertar y ver en sus ojos el reflejo de la fuerza del amor en mi vida.

Al Autor de la vida por sembrar en mí la semilla de la expresión que, a través de los procesos creativos, puedo manifestar de forma apasionada. Descubro que no existen fronteras entre la belleza y la verdad.

Carlos Cazares


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ANTICIPACIÓN

Percibir, advertir, notar, observar, ver, distinguir, divisar, percatarse, reparar, oír, escuchar, oler, gustar, cobrar, ingresar, recaudar, recibir, comprender, entender, discernir, intuir, captar, sentir, vislumbrar, avistar, notar, saber.


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LA VERDAD Y LA REALIDAD

Ésta que vivimos, es la realidad, pero la verdad es otra. La realidad es el exilio; la verdad es el camino para regresar a casa.

El exilio está representado en esta obra por la realidad, y la verdad está representada en el camino a casa. La historia de la humanidad es una realidad cada vez más expuesta a la verdad. Lo que vivimos cada día es una utopía; es esa esperanza que apuesta por un mundo mejor. La realidad es una melancolía, una añoranza; es una intensa necesidad por cambiar lo que vivimos. Es como si viviéramos en el exilio esperando regresar a ese lugar de origen. La verdad sobrepasa a la esperanza y a la fe; —siempre ha estado del lado de la humanidad— es la eternidad que por siglos ha sostenido al ser humano.

Según Kant en La crítica de la razón pura, la esperanza no nace de una visión del mundo tranquilizadora y optimista, sino de una existencia que ha sufrido, y eso crea una necesidad de ser rescatados. La realidad es que las civilizaciones luchan por un mundo mejor, tejido por ideologías y pensamientos finitos que nos llevan a un fracaso constante en nuestras vidas. Esto crea grandes frustraciones en los movimientos sociales, que colapsan antes de ver la luz del día. La verdad frente a la realidad es otra. La fuente de la verdad está en la vida. Es ese camino que sólo encontramos en el lenguaje divino que es el sacrificio del amor, que no puede clasificarse en un sistema de pensamiento, ese amor que transgrede la razón. La verdad es el camino a casa que está entre nosotros y no existe una ley en contra de ese amor por el que fuimos creados.

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de ellos es el amor”. 1 Corintios 13:13.


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¿POR QUÉ LA LLUVIA VIENE DEL CIELO?

“¿Cuándo sucederá todo esto, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?” —preguntaron los discípulos a Jesús.

Una pregunta es el clímax de la búsqueda; una pregunta acentúa una limitación, es el preámbulo a la libertad. Los discípulos seguían a Jesús porque reconocían sus limitaciones humanas.

Ellos estaban abriendo sus fronteras y las barreras entre la fe y la duda.

¿Por qué los cambios nos conmueven?

¿Por qué la luz nos da esperanza?

¿Por qué el amor es más fuerte que la muerte?

¿Por qué nadie sabe de dónde viene el viento y a dónde va?

Una pregunta invita al reposo, a la armonía entre el entendimiento y la inocencia, a la lírica expresada en la confianza que transgrede el temor y la duda. Una pregunta es la invitación a una relación con Aquél que sabe todas las cosas, con el Creador que extiende su mano a esta humanidad que busca rehumanizarse y que, a su vez, quiere reposar en toda la plenitud de su Hacedor.


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LA HORA FINAL

1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. 2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. 3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. 4 Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. 5 Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río. 6 Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? 7 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. 8 Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? 9 El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. 10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. 11 Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. 2 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. 13 Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.

DANIEL 12


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LA VID VERDADERA

Separados de la Vid verdadera nada somos, “Yo soy la Vid verdadera y ustedes son los pámpanos y mi padre es el labrador”, dijo Jesús. Eso era música para los oídos de los discípulos, pues Él hablaba de forma sencilla y sus palabras eran alimento para el alma. Siempre he pensado que la Palabra de Dios nos nutre de vida, como la vid nutre a los pámpanos. En esta obra aplico pigmentos como el azul de Prusia, para dar luz a la vid, que muestra los pámpanos alrededor, colocados delicadamente en hoja de oro.


Oriente

DEL ORIENTE AL OCCIDENTE

Cada capa, es como una generación.

Oriente (del latin oriens, participio de oriri: aparecer, nacer).

Occidente (del latín occidens, “lugar de la caída del sol”).

El tiempo puede revelarse en cada una de las más de 20 capas de minerales delicadamente expuestas sobre el papel o la tela. Soy testigo del efecto inmediato entre lo que se puede ver y lo que no se ve; entre la intuición y el proceso en el que puedo apreciar una imagen. Cuando leemos que la venida del Hijo del Hombre será como un relámpago que sale del oriente hasta el occidente, un instante encierra miles de años en generaciones de historia cargadas de esperanza.

“Porque así como el relámpago sale del oriente y se ve hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre”. Mateo 24:27.

Entre el oriente y el occidente se encuentran las generaciones, los siglos, las culturas, las ideologías y religiones; la historia, la filosofía, las guerras, la inmoralidad, las alegrías y las tristezas; el triunfo, el amor, la fe, el mundo material y el mundo espiritual. El oriente es el lugar donde nace el sol y el occidente es el lugar donde cae; en el significado textual de los dos términos claramente hay un principio y un fin, un nacimiento y una caída. El alfa y la omega.


Exodus

EL ÚLTIMO ÉXODO

Éxodo, del hebreo We-’eleh shemoth (“y estos son los nombres”) o simplemente shemoth (“nombres”); o del latín exodus (partida o salida), y se refiere a la salida del pueblo de Israel de Egipto.

“El último éxodo” es el énfasis sobre el milagro de la liberación. El éxodo, el destierro, el exilio de Israel, se convirtió en una celebración, que hoy los judíos llevan en el corazón de su cultura: la Pascua.

Durante esta jornada, pretendo que la obra sea como un espejo que refleje las realidades de una guerra de ideologías. Es una metáfora entre lo real y lo irreal. Imagino la noche de la celebración de la Pascua, durante la última cena, cuando estos hombres reunidos con su maestro, Jesús, escuchaban con atención una realidad que se vería en los próximos días —su partida— explicada desde la perspectiva divina, de forma profética en las palabras naturales de su rabino, “ya no beberé más este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”. Pretendo ver lo invisible desde un ángulo espiritual. Un éxodo es simplemente una partida, un cambio de lugar. En las palabras de Jesús se percibe claramente una despedida, una salida de forma visible para permanecer en nosotros de forma invisible.

Un éxodo es la transformación de toda una nación. Aquí el Profeta hablaba en forma plural: “hasta aquel día cuando lo beba nuevo con ustedes” (We-’elehshemoth / y estos son los nombres). El último éxodo será cuando una generación completa sea apartada y llevada a un nuevo lugar para habitarlo eternamente.

Celebrar la libertad es un júbilo que está en la raíz de aquél que ha conocido la cautividad. La Cruz es la plenitud de la libertad, es el triunfo de la esperanza manifestado de forma real, que transforma al que cree en el Hijo de Dios. Mateo 24:31.


WAVE OF GRACE

OLA DE GRACIA

El tsunami había azotado a Japón el 11 de marzo de 2011,

apenas unos días antes de que yo terminara esta obra. Un domingo me desperté, encendí la televisión y sintonicé las noticias. Las primeras imágenes impregnaron mis ojos: vi una devastación desoladora. Me sentí pequeño y frágil al ver cómo una gran ola arrasaba siglos de honor y cultura; pensé en las miles de vidas que se perdían cada segundo, y cómo una de las civilizaciones ejemplares del planeta en minutos fue fragmentada en su tecnología y comunicación. La industria nuclear se convirtió en presa de los medios mundiales; la economía estaba en cuestión, claro, sin dejar de pensar en la provisión y las vidas perdidas.

Al ver esta cultura milenaria fracturada, sentí que sería más fortalecida por este gran lamento; la destrucción se convertiría en una oportunidad de reconstrucción más sólida. La fe y la esperanza abrazaron a esta nación y al mundo entero. Decidí titular esta obra “Ola de Gracia”. Una gran ola de la Gracia del Creador se posará sobre esta nación.

De la misma manera pensé en los minerales que uso con esta técnica: estos minerales, como la malaquita, sufren una destrucción y pulverización en su proceso, para después mezclarlos con piel de animal de forma líquida y, al final, aplicar en la superficie de mis lienzos. En el proceso se puede apreciar, entre cada capa, una generación que deja una marca, y la transparencia de cada una de estas capas revela una belleza que rasga el paso del tiempo. El polvo azurita, en sus propiedades y colores aplicados con cantidades de agua significativa de forma horizontal, muestra un panorama bellamente entretejido entre el tiempo y el trabajo, dejando una huella de la mano del autor.


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LÍBRANOS DEL MAL

El Señor, el Dios de dioses, ha hablado; de este a oeste ha convocado a la tierra. Desde Sión, la ciudad bella y perfecta, Dios deja ver su esplendor. Nuestro Dios viene, pero no en silencio. Un fuego consumidor lo precede; una poderosa tempestad lo rodea. Convoca a los cielos y a la tierra, pues viene a juzgar a su pueblo. «Reúnan a mi pueblo santo, a los que han hecho un pacto conmigo y me han ofrecido un sacrificio.» Y los cielos declaran su justicia; declaran que Dios mismo es el juez. Selah Salmo 50:1-6.


Jeshua

YESHUA

La palabra “Y’shua” es “El Verbo”, mencionada por primera vez en el capítulo 49:18 del Genesis “Tu salvación y’shua esperé, oh Señor”. El significado detrás de Y’shua es salvación. La raíz de la palabra es “yasha” que significa “salva”. Por lo tanto, Y’shua es salvación. Él no tan sólo nos da la salvación, Él es salvación. Él es el verbo. Ésa es su misma naturaleza, establecida desde el principio.

Todas las palabras hebreas tienen una raíz verbal, la cual establece la fundación para las demás palabras relacionadas con ellas. Las letras individuales del alfabeto hebreo fueron ordenadas divinamente. El significado detrás de cada letra forma un completo significado de la palabra cuando son puestas juntas. Las palabras “salva”, “liberta”, “preserva”, y “ayuda” son palabras que traducen a la palabra yasha.

La palabra “Yeshua” contiene tres consonantes que forman la palabra. Estas consonantes son yod, shin y ayin. Cada una de estas letras tiene una forma primitiva y un significado primitivo. La forma primitiva de la letra yod parece como una mano y su significado era “acto” o “acción”. La forma primitiva de la letra shin era de diente y su significado era de “consumir” o “destruir”. La forma primitiva de la palabra ayin era la de un ojo y su significado era de “poner tus ojos” o “mirar hacia”, Para los primeros hebreos observantes de la Torah, este orden de letras les ayudaba a formar su entendimiento del significado total de la palabra. Para ser salvo, se tenía que comenzar con un acto o una acción, un rescate seguido por una destrucción de algo de lo cual fuimos rescatados y finalmente concluir con una devoción, poniendo los ojos sobre aquello que te libertó. (Tomado de Ministerio “Yeshua Shemi”)

En El siglo VIII Dostoyevsky nos plantea que el fin de los valores y la destrucción de los sistemas de valores son una enfermedad que tenemos que combatir y de la cual librarnos. Este fin de los valores es la idea del nihilismo. Nietzsche nos presume el advenimiento de un nuevo tipo de hombre —un ultrahombre—, una nueva forma del yo, una celebración al fin de los valores. Pero es aquí donde es difícil concebir la idea de la salvación de la humanidad desde la misma humanidad; es decir, desde el yo mismo. La forma de preservar el espíritu del hombre es desde el Espíritu mismo del Creador. Él en nosotros, desde la perspectiva de la rehumanización por medio de Jesucristo—El Salvador en nosotros—, como nos muestra el artista plástico Makoto Fujimora, en su obra y sus ensayos.

Cuando pienso en Yeshua, no pienso en un rostro humano,

pienso en la Salvación.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan 1:1.